Higiene de 0-2 años

 

Durante los primeros años de vida se establecen los hábitos que influirán en la salud bucodental futura del niño.
La higiene oral debe comenzar desde el nacimiento, incluso antes de la erupción de los primeros dientes.

 


Limpieza antes de la erupción dental

Antes de la aparición del primer diente, no existe riesgo de caries, por lo que no es necesario realizar una limpieza oral sistemática en el bebé.

En esta etapa, la higiene oral no es obligatoria, ya que no hay superficie dentaria expuesta donde pueda desarrollarse la caries.

De forma opcional, algunos profesionales recomiendan limpiar suavemente la cavidad oral tras las tomas con una gasa humedecida en agua. Este gesto puede ayudar a retirar restos de leche, prevenir la aparición de infecciones oportunistas como la candidiasis, aliviar las molestias asociadas a la futura erupción dental mediante el masaje de las encías y favorecer el vínculo afectivo entre el bebé y sus cuidadores.

Además, esta práctica puede facilitar que el bebé se acostumbre progresivamente a la manipulación de la cavidad oral, favoreciendo una experiencia más positiva con la higiene bucodental en etapas posteriores.

Este gesto no tiene como finalidad prevenir la caries, sino favorecer el bienestar del bebé y la adaptación futura al cepillado.

📌 En el momento en que la encía se rompe y aparece aunque sea una mínima porción del diente, debe iniciarse ya la limpieza de esa zona, adaptando el método al grado de erupción, tal como se explica en el apartado siguiente.

Recomendación alineada con criterios de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP).

Limpieza de encías y lengua en recién nacidos

Aparición de los primeros dientes

Cuando aparece el primer diente (habitualmente entre los 6 y 12 meses), debe iniciarse el cepillado diario con un cepillo infantil y una cantidad mínima de dentífrico fluorado (del tamaño de un grano de arroz).
El cepillado debe realizarlo siempre un adulto, al menos dos veces al día, siendo imprescindible el cepillado nocturno.

Se recomienda utilizar pasta con 1000 ppm de flúor, según la SEOP, SEPA y el Consejo General de Dentistas.

Cuando el diente acaba de erupcionar y solo es visible una muy  pequeña parte, puede realizarse la limpieza con una gasa humedecida en agua, frotando suavemente el diente y la encía circundante.

A medida que el diente va erupcionando, debe sustituirse la gasa por un cepillo infantil, ya que el cepillado es la única forma eficaz de eliminar la placa bacteriana una vez hay superficie dentaria expuesta

El cepillo debe tener filamentos de nylon extra suaves, nunca de silicona, y un mango ergonómico que permita a los padres sujetarlo con seguridad.

No se recomiendan dedales ni cepillos de silicona, ya que no eliminan eficazmente la placa bacteriana.

Al inicio, muchos bebés tienden a morder el cepillo, por lo que es preferible elegir modelos sencillos que cumplan estas características. Más adelante, cuando el niño tolere mejor el cepillado, puede valorarse el uso de cepillos de mayor calidad, siempre que mantengan filamentos extra suaves.

 

Cepillado de los primeros dientes del bebé

¿Quién debe realizar el cepillado?

Durante esta etapa, el cepillado debe realizarlo siempre un adulto.

El bebé puede participar de forma exploratoria o lúdica, pero no es capaz de realizar una higiene eficaz, por lo que la limpieza corresponde al 100 % a los padres.

Alimentación y Lactancia

La lactancia materna favorece el desarrollo de los maxilares, la mandíbula, la lengua y la musculatura perioral, ya que la succión al pecho genera una activación muscular que estimula un crecimiento más armónico del complejo orofacial. Además, la leche materna contiene factores inmunológicos, proteínas antimicrobianas y componentes como la arginina o la caseína, que pueden ayudar a elevar el pH bucal, reducir la proliferación de bacterias como Streptococcus mutans y favorecer la remineralización del esmalte

Sin embargo, una vez que han erupcionado los primeros dientes, es fundamental que las tomas vayan acompañadas de una adecuada higiene oral. Cuando las tomas durante la noche son muy frecuentes, el niño se queda dormido con el pecho o el biberón en la boca, o la higiene es insuficiente, el riesgo de caries temprana de la infancia (también llamada caries del biberón) puede incrementarse.

Por ello, incluso en el contexto de una lactancia prolongada y saludable, es importante realizar la higiene bucal antes de dormir, evitar que el bebé mantenga el pecho o el biberón en la boca mientras duerme y asegurarse de que la limpieza dental sea efectiva desde la aparición del primer diente.


Caries de la primera infancia (CPI)

La caries de la primera infancia (CPI) es una forma de caries especialmente agresiva que afecta a los dientes temporales desde edades muy tempranas, con un pico de incidencia entre los 13 y los 24 meses. Está relacionada con la transmisión bacteriana precoz, ciertos hábitos de alimentación y una higiene oral insuficiente tras la erupción de los primeros dientes.

El primer signo suele ser la aparición de manchas blancas en los incisivos superiores, cerca del margen de la encía, con forma semicircular. Estas lesiones indican un desequilibrio inicial del esmalte y suelen seguir el orden de erupción de los dientes. En esta fase inicial, la caries puede detenerse e incluso revertirse si se actúa a tiempo.

Una medida sencilla y muy recomendable para la detección precoz es la técnica LEL (Levantar el Labio). Consiste en levantar suavemente el labio superior del bebé al menos una vez al mes para observar el color de los dientes. Si se detecta cualquier mancha blanca, pigmentación o cambio en el esmalte, se debe consultar cuanto antes con el odontopediatra.

Cuando la caries progresa hacia dentina o pulpa, puede provocar dolor, infecciones bucales y complicaciones que afectan tanto a la salud como al bienestar del niño, por lo que la prevención y la detección precoz son fundamentales desde el primer diente.

👉 Para comprender mejor cómo se forma la caries y cómo prevenirla, puedes consultar el apartado Caries dental.

 

 

Manchas blancas en dientes temporales (lesiones iniciales de caries).
Detectarlas a tiempo permite frenar la enfermedad y evitar tratamientos más complejos.


Uso del biberón y hábitos orales

Si el niño toma biberón, debe retirarse progresivamente a partir del año.
No debe contener líquidos azucarados ni zumos.
También conviene evitar hábitos como chuparse el dedo o el uso prolongado del chupete, ya que pueden interferir en el correcto desarrollo de la mordida.

Recomendaciones del Consejo General de Dentistas y la SEOP.

 


Primera visita al dentista

La primera revisión con el odontopediatra debe realizarse al cumplir un año o tras la erupción del primer diente.
En esta visita se valora el desarrollo oral, se detectan posibles factores de riesgo y se orienta a los padres sobre los cuidados adecuados en casa.

Recomendado por la SEOP y el Consejo General de Dentistas (Campaña “De la cuna a la sonrisa”).

Visitas tempranas recomendadas en algunos casos
Algunos odontopediatras especializados recomiendan que la madre y el bebé puedan ser vistos desde el nacimiento, especialmente tras el parto. En esta consulta se puede evaluar la boca del recién nacido, detectar posibles problemas de frenillo que afecten la lactancia y ofrecer orientación personalizada a la madre sobre cuidados orales y hábitos saludables. Esta revisión temprana puede ser especialmente útil en clínicas con profesionales formados en odontopediatría neonatal.


Fuentes oficiales

  • Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP)
    Guía del cuidado dental en bebés de 0 a 24 meses
    (Consultar guía)
  • Consejo General de Dentistas de España – Portal Salud Oral Infantil
    Información general sobre salud bucodental infantil, principales problemas, riesgos y consejos de cuidado en la infancia.
    (Acceder al portal)
  • Revista Pediatría Atención Primaria (PAP.es)
    “Lactancia materna y caries dental infantil: ¿tienen alguna relación?”
    (Acceder al artículo)

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